
La pequeña niña lloraba en la hacer, con su delicado vestido blanco salpicado de gruesas gotas de barro. Escondía su rostro entre las rodillas y su larga y ondulada cabellera oscura impedía ver sus redondeadas facciones.
-¿Por qué lloras?- preguntó un niño pequeño también, acercándose a ella.
-Perdí a mi gatito- sollozó ella y levantó su rostro para que sus ojos, de un azul brillante, se clavaran en los de él, marrones acaramelados, claros y suaves como la miel. En sus mejillas resaltaban los sucios surcos creados por las lagrimas debido a su llanto.
-Te ayudaré a buscarlo- se ofreció él y le tendió una de sus manos, para que la niña se levantara.
Ella tomó su mano y juntos recorrieron aquel parque, buscando al escurridizo animal, al que encontraron luego de un rato asustado y mojado bajo un arbusto.
-Gracias niño- dijo ella abrazando al pequeño gatito atigrado contra su pecho -¿Cómo te llamas?-
-Joseph- contestó él, enseñando sus blancos dientes de leche con una sonrisa -¿Tú?-
-Soy Annie- sonrió también y su rostro pareció brillar a pesar de la leve suciedad en el.
-Eres muy bonita- murmuró tímido y ella se sonrojó ligeramente.
-Gracias, tu también- sus ojos se clavaron en el suelo, resaltando la curva de sus largas pestañas.
Unas gotas comenzaron a caer del cielo encapotado y pronto la lluvia no tardo en aparecer.
-Debo irme...- dijo él –Adiós Annie- depositó un tierno beso en la mejilla de la niña y se alejó corriendo hacia su hogar.
Desperté al sentir una suave caricia en mi mejilla y al abrir mis ojos él me sonrió.
-Te veías hermosa durmiendo- murmuró tiernamente -¿Qué era lo que soñabas? Sonreías..- inquirió con una dulce sonrisa torcida. Besé sus labios y luego el agachó su rostro para besar mi abultado vientre donde permanecía el pequeño Ben, nuestro hijo.
Volvió a mirarme a los ojos, con los suyos resplandecientes, tan suaves y dulces como la primera vez que los vi
-¿No me dirás?- ladeó su cabeza en un gesto realmente adorable.
Reí enternecida y volví a ver los rostros de aquellos dos pequeños niños en mi mente, en aquella tarde lluviosa, hacia ya muchos años atrás. Volví a sonreír.
-Soñé con el día en que nos conocimos...-
No hay comentarios:
Publicar un comentario